La expansión de la inteligencia artificial generativa está revolucionando el panorama creativo al ofrecer a artistas y creadores la capacidad de construir mundos que desafían las leyes físicas y fusionan múltiples disciplinas en una sola experiencia, gracias a la multimodalidad estas herramientas permiten combinar imagen, sonido y narrativa en propuestas hiperrealistas e innovadoras.
En este contexto Google Labs facilitó el acceso a su herramienta de generación de video Flow a creadores de distintas áreas, quienes desarrollaron cortometrajes en tiempo récord, los proyectos destacaron por su apuesta estética: imperfecciones humanas visibles y la manipulación de elementos naturales, rompiendo con la búsqueda tradicional de perfección digital.
El cineasta Lucas Ortiz describió esta experiencia como una relación cercana a lo “divino” al permitir alterar la realidad con facilidad, sin embargo también advirtió que el cine completamente generado por IA aún está en desarrollo, aunque sí se espera un impacto significativo en costos y procesos de producción.
A pesar de sus ventajas, el avance de la IA ha generado tensiones en la industria del entretenimiento, incluyendo huelgas en Hollywood y debates sobre su impacto laboral, casos recientes como la película The Brutalist evidencian la controversia sobre el uso de estas tecnologías, marcando un punto de inflexión en la relación entre innovación y ética en el ámbito creativo.

