El cáncer de páncreas continúa siendo uno de los diagnósticos más complejos y temidos dentro de la oncología moderna, debido a su alta agresividad su detección tardía y las limitadas opciones terapéuticas disponibles, durante décadas estas características han mantenido una de las tasas de supervivencia más bajas entre los distintos tipos de cáncer, sin embargo un reciente avance científico liderado por el investigador español Mariano Barbacid ha abierto una nueva vía de esperanza al demostrar que este tumor puede ser eliminado por completo en modelos experimentales, marcando un hito sin precedentes en la investigación oncológica.
El hallazgo fue logrado por un equipo del Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas (CNIO), que consiguió erradicar el adenocarcinoma ductal de páncreas, el tipo más común y letal de este cáncer, en ratones. Este subtipo tumoral se caracteriza por su rápida progresión y por una supervivencia que, en muchos casos, apenas supera el 5 % a cinco años, principalmente debido a que suele diagnosticarse en etapas avanzadas.
El estudio publicado en la revista científica Proceedings of the National Academy of Sciences (PNAS) presentó una estrategia innovadora basada en una terapia triple, diseñada para atacar de manera simultánea distintos mecanismos que permiten el crecimiento, la supervivencia y la resistencia del tumor, la investigación fue desarrollada por las científicas Vasiliki Liaki y Sara Barrambana, con la participación de Carmen Guerra como coautora principal.
El enfoque científico se centró en el bloqueo simultáneo de tres proteínas clave en el desarrollo del cáncer de páncreas: KRAS, EGFR y STAT3, estas moléculas actúan como motores del crecimiento tumoral y desempeñan un papel fundamental en la capacidad del cáncer para resistir los tratamientos convencionales, durante años los intentos por inhibir únicamente el oncogén KRAS habían mostrado resultados limitados, ya que los tumores lograban adaptarse a los fármacos en pocos meses.

Para superar este obstáculo el equipo del CNIO combinó tres compuestos: daraxonrasib, un inhibidor experimental del oncogén KRAS; afatinib, un medicamento ya aprobado para determinados cánceres de pulmón; y el degradador de proteínas SD36, la combinación logró una regresión completa y duradera del tumor en los modelos experimentales, sin generar efectos secundarios relevantes.
En uno de los ensayos más destacados 18 ratones recibieron células tumorales procedentes de seis pacientes con cáncer de páncreas, tras completar el tratamiento 16 de ellos permanecieron vivos y libres de enfermedad durante 200 días, un periodo especialmente significativo en términos experimentales, en otros modelos, algunos animales lograron mantenerse sin tumores hasta 300 días, lo que equivale aproximadamente a la mitad de su esperanza de vida.
Pese a la relevancia de estos resultados, los investigadores subrayan que aún no se trata de una cura aplicable a humanos, el propio Barbacid ha señalado que es necesario continuar optimizando la terapia, evaluar su impacto en el microambiente tumoral, estudiar su eficacia frente a la aparición de metástasis y probarla en nuevos modelos experimentales antes de dar el salto a los ensayos clínicos.
Otro de los retos clave es identificar con precisión qué pacientes podrían beneficiarse de este tratamiento en el futuro, para ello el equipo científico ha solicitado la colaboración de cirujanos y patólogos que puedan aportar muestras tumorales, con el fin de profundizar en el estudio de los mecanismos biológicos implicados.
El siguiente paso será reunir la financiación necesaria para iniciar ensayos clínicos en humanos, un proceso que podría tardar alrededor de tres años, siempre que se cuente con los recursos adecuados, parte de esta investigación ha sido posible gracias al respaldo de la Fundación CRIS contra el Cáncer, que en los últimos cinco años ha invertido 46 millones de euros en proyectos de investigación oncológica.
Mariano Barbacid nacido en Madrid en 1949 es una de las figuras más influyentes de la oncología molecular a nivel mundial. Su trayectoria incluye el aislamiento del primer oncogén humano en 1982 un descubrimiento que revolucionó la comprensión del cáncer al demostrar que determinadas mutaciones genéticas pueden desencadenar el desarrollo de tumores, este hallazgo sentó las bases de las terapias dirigidas que hoy forman parte esencial del tratamiento oncológico.
A lo largo de su carrera Barbacid también identificó el oncogén TRK un descubrimiento que décadas más tarde permitió el desarrollo de terapias agnósticas, capaces de actuar sobre mutaciones específicas independientemente del órgano afectado, tras ocupar cargos de liderazgo en la industria farmacéutica, regresó a España en 1998 para fundar el CNIO institución que se consolidó como uno de los principales centros de investigación oncológica de Europa.
A sus más de 70 años Barbacid continúa liderando investigaciones con el objetivo de lograr que el cáncer de páncreas deje de ser una sentencia casi inevitable, el científico ha insistido en que el progreso en la lucha contra el cáncer depende del apoyo social, económico y político a la investigación, recordando que los grandes avances médicos suelen ser el resultado de años de trabajo sostenido.
El descubrimiento del CNIO representa un cambio significativo en la forma de abordar uno de los tumores más resistentes a los tratamientos actuales, aunque todavía queda un largo camino por recorrer antes de confirmar su eficacia en humanos, los resultados obtenidos abren una puerta real a nuevas estrategias terapéuticas y refuerzan la idea de que la investigación científica puede transformar el pronóstico de enfermedades consideradas incurables.
