Tras recorrer más de 3,700 kilómetros durante 108 días, un grupo de 19 monjes budistas culminó en Washington D.C. una peregrinación iniciada en Texas con un mensaje claro y sencillo: promover la paz en el mundo, la llegada a la capital estadounidense marcó el final de una travesía de 15 semanas que atravesó varios estados y movilizó a miles de personas a lo largo del país.
Vestidos con sus tradicionales túnicas color azafrán y caminando en fila india, los monjes cruzaron el Puente de la Cadena sobre el río Potomac desde Arlington, Virginia, hasta el Distrito de Columbia, su procesión silenciosa, acompañada por su perro rescatado Aloka convertido en símbolo del recorrido, ha captado la atención de millones en redes sociales y de multitudes que los han recibido en cada ciudad.
Un mensaje que trasciende divisiones
En un contexto de tensiones políticas y conflictos globales, la caminata resonó como un llamado a la calma y la reflexión, a lo largo del trayecto iniciado el 26 de octubre de 2025 desde el Centro Huong Dao Vipassana Bhavana en Fort Worth, Texas, miles de personas salieron a las carreteras, incluso en condiciones de frío intenso, para observar y acompañar la procesión.
La llegada a Washington estuvo marcada por una masiva pero respetuosa recepción, cerca de 3,500 personas llenaron el Bender Arena de la American University en silencio absoluto, como muestra de respeto hacia los monjes y su causa.
“¿Cuántos de nosotros estamos dispuestos a caminar para traer la paz mundial?”, preguntó el venerable Bhikkhu Pannakara, líder del grupo y vicepresidente del templo en Fort Worth, ante la multitud.
Una travesía marcada por la adversidad
El recorrido no estuvo exento de dificultades, en noviembre cerca de Houston el vehículo escolta del grupo fue impactado por un camión mientras los monjes caminaban por la carretera, dos resultaron heridos y el venerable Maha Dam Phommasan perdió una pierna como consecuencia del accidente, días después se reunió con el grupo en Washington, ingresando en silla de ruedas a la American University en un momento cargado de emoción.
La caminata también inspiró historias personales, Jackson Vaughn un joven usuario de silla de ruedas, acompañó a los monjes durante una semana en Virginia, para él la experiencia fue una muestra de conexión y solidaridad en tiempos convulsos.
Un hito espiritual y cultural
Durante su estancia en la capital los monjes visitaron la Catedral Nacional de Washington y tenían previsto acudir al Monumento a Lincoln, también participaron en un acto interreligioso junto a líderes de distintas tradiciones, incluida la obispa episcopal Mariann Budde.
Aunque planean presentar a legisladores una solicitud para que el Vesak celebración del nacimiento de Buda sea declarado feriado nacional, los organizadores insistieron en que la caminata no tiene fines políticos “Es una ofrenda espiritual, una invitación a vivir la paz a través de acciones cotidianas, pasos conscientes y corazones abiertos”, explicó Long Si Dong, portavoz del templo.
108 días, un número sagrado
La peregrinación concluyó tras 108 días de caminata, una cifra con profundo significado espiritual en el budismo, el hinduismo y el jainismo, asociada con la totalidad y la realización espiritual.
En coherencia con su práctica, algunos monjes caminaron descalzos o solo con calcetines durante gran parte del trayecto, como forma de conexión plena con el presente, aunque en tramos de nieve utilizaron botas de invierno, el grupo practica la meditación Vipassana, una técnica ancestral que busca comprender la impermanencia y el sufrimiento mediante la observación consciente de la respiración y las sensaciones corporales.
Tras una última aparición en el Capitolio de Maryland, los monjes regresarán en autobús a Texas, sin embargo, el viaje no concluirá del todo hasta que recorran juntos los últimos 9.6 kilómetros hasta el templo de Fort Worth donde comenzó la travesía.
Más que una caminata, el recorrido se convirtió en un símbolo viviente de serenidad, resistencia y esperanza colectiva, recordando que, en medio del ruido del mundo, aún es posible avanzar en silencio por la paz.
