Tue. Feb 10th, 2026

La depreciación del dólar estadounidense que alcanzó en 2025 su nivel más bajo en cuatro años junto con el aumento del desempleo en Estados Unidos está teniendo un impacto directo en las remesas que reciben millones de familias en Latinoamérica, especialmente en países altamente dependientes de estos envíos, México es el principal receptor de remesas de la región, fue uno de los más afectados al registrar una caída cercana al 5 % durante el año pasado.

De acuerdo con datos del Banco de México (Banxico) el dinero enviado al país descendió un 4,6%, hasta situarse en 61.791 millones de dólares en 2025, marcando así el primer retroceso en once años consecutivos de crecimiento, esta disminución coincidió con el primer año de la segunda presidencia de Donald Trump en Estados Unidos.

México, la excepción en una región con crecimiento

En contraste con el comportamiento de México un informe de la organización Diálogo Interamericano estimó que las remesas crecieron un 8%, hasta alcanzar los 158.000 millones de dólares, en nueve países latinoamericanos que concentran más del 90% de estos flujos en la región: Colombia, República Dominicana, Ecuador, El Salvador, Guatemala, Haití, Honduras, Jamaica, además del propio México, que fue la única excepción.

Especialistas advierten que este crecimiento nominal no se traduce necesariamente en una mejora real para las familias, debido a la pérdida del poder adquisitivo provocada por la depreciación del dólar.

Menor poder adquisitivo para las familias receptoras

Durante 2025, el dólar se depreció alrededor de un 10 %, registrando su peor desempeño desde 2017 y tocando su punto más bajo en cuatro años apenas semanas atrás, esta debilidad de la moneda estadounidense reduce el valor real de las remesas en los países receptores, afectando directamente la capacidad de consumo de millones de hogares.

La economista Alejandra Castillo consejera global del Public Spend Forum (PSF) advirtió que esta situación responde a un panorama económico poco saludable en Estados Unidos con repercusiones tanto a nivel hemisférico como global.

Castillo explicó que en términos prácticos el dinero enviado desde Estados Unidos “ya no rinde lo mismo” en países como la República Dominicana, donde muchas familias dependen de estos recursos para cubrir necesidades básicas.

Un dólar débil: ¿estrategia o riesgo?

Funcionarios de la Administración Trump han promovido un dólar débil como mecanismo para impulsar las exportaciones estadounidenses, sin embargo la experta calificó esta política como un “arma de doble filo” ya que si bien abarata las exportaciones, encarece las importaciones, presiona la inflación y erosiona el poder adquisitivo tanto dentro como fuera de Estados Unidos.

Además la economista advirtió que en un contexto de alta incertidumbre económica, esta estrategia contribuye a una mayor imprevisibilidad en los mercados, afectando la toma de decisiones de empresas, trabajadores y familias migrantes.

El impacto del desempleo en Estados Unidos

A la debilidad del dólar se suma el deterioro del mercado laboral estadounidense, la tasa de desempleo cerró 2025 en 4,4 %, uno de sus niveles más altos desde 2021, Paralelamente la consultora Gray & Christmas reportó que los despidos superaron los 100.000 en enero, la cifra mensual más elevada desde 2009 y un aumento del 118 % interanual.

Según Nur Cristiani, jefa de Estrategia de Inversión para Latinoamérica en J.P. Morgan, cuando el empleo en Estados Unidos se desacelera las remesas caen de forma abrupta, generando presiones inmediatas sobre el consumo local, las ventas minoristas y los ingresos fiscales en los países receptores.

Economías altamente dependientes de las remesas

Aunque México lidera en volumen absoluto de remesas, estos flujos representan cerca del 4 % de su Producto Interno Bruto (PIB), una proporción similar a la de Colombia, en países como Nicaragua, Honduras y El Salvador, las remesas equivalen a casi una cuarta parte de toda la economía, lo que los hace particularmente vulnerables a cualquier choque externo.

Nuevo impuesto a las remesas agrava el panorama

A este escenario se suma la implementación por parte del presidente Donald Trump, de un impuesto del 1% a las remesas, que entró en vigor en enero. La medida afecta a al menos 48 millones de migrantes y, según un análisis del Center for Global Development (CGD) por cada 1% adicional de impuesto el volumen de envíos podría caer alrededor de 1,6 % en Estados Unidos.

Un desafío creciente para la región

La combinación de un dólar débil, el aumento del desempleo, la incertidumbre económica y nuevas cargas fiscales a las remesas plantea un desafío significativo para las economías latinoamericanas y para millones de familias que dependen de estos ingresos como principal fuente de sustento.

Aunque las remesas continúan siendo un pilar económico para la región, los expertos coinciden en que su valor real está bajo presión, lo que obliga a los países receptores a prepararse ante un escenario de mayor vulnerabilidad económica.

By admin

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *