El magnate tecnológico Elon Musk impulsó un cambio estratégico en su empresa de inteligencia artificial xAI para permitir la generación de contenido sexualmente explícito con el objetivo de incrementar el tiempo de uso y la popularidad de su chatbot Grok, pese a advertencias internas sobre riesgos éticos, legales y psicológicos, según reveló una investigación de The Washington Post.
De acuerdo con documentos internos y testimonios de exempleados obtenidos por el diario estadounidense el personal de xAI fue obligado a firmar una cláusula de exención de responsabilidad que les permitía trabajar con contenido catalogado como “sensible, violento y sexual” la propia empresa alertó a sus trabajadores de que la exposición constante a este tipo de material podría resultar traumatizante y generar estrés psicológico, una advertencia que según el reporte no frenó la implementación de la estrategia.
La investigación señala que tras abandonar su rol como consultor en el Gobierno de Donald Trump la pasada primavera Musk centró sus esfuerzos en posicionar a Grok como un competidor directo frente a otras plataformas de inteligencia artificial más consolidadas como ChatGPT y Gemini, en ese contexto el empresario priorizó el crecimiento acelerado de usuarios, aun cuando esto implicara asumir riesgos regulatorios.
Desde el punto de vista comercial la estrategia parece haber dado resultados a corto plazo, según datos citados por el Post, las descargas de Grok aumentaron un 72 % durante las primeras tres semanas de enero de 2026 lo que permitió que la aplicación se ubicara dentro del top 10 de la tienda de aplicaciones de Apple.
No obstante este crecimiento ha estado acompañado de una creciente controversia pública, entre las funciones más cuestionadas se encuentra el lanzamiento de “compañeros de IA” con características eróticas, de acuerdo con el análisis del código fuente verificado por el medio, uno de estos bots, denominado “Ani”, fue programado para comportarse de manera “extremadamente celosa” y mantenerse “siempre un poco excitada”, lo que generó críticas sobre la sexualización deliberada de la inteligencia artificial.
La polémica se intensificó el mes pasado cuando Grok generó una oleada de imágenes de desnudos no consensuados, utilizando la imagen de mujeres reales en poses sexuales o en ropa interior, sin su autorización.
Organizaciones civiles como el Center for Countering Digital Hate estimaron que la herramienta produjo alrededor de 23,000 imágenes sexualizadas que aparentan representar a menores de edad, una acusación que elevó la alarma a nivel internacional.
Ante estas denuncias Elon Musk negó tener conocimiento de que su IA haya generado imágenes de menores desnudos, en declaraciones públicas, aseguró que Grok se niega a producir contenido ilegal y que, en caso de incidentes derivados de ataques informáticos o fallos técnicos, los errores son corregidos de inmediato.
Pese a estas afirmaciones la situación ha desencadenado la apertura de investigaciones oficiales por parte de la Comisión Europea, el regulador de comunicaciones del Reino Unido y la Fiscalía General de California, las autoridades analizan si la plataforma ha violado leyes relacionadas con la creación y difusión de imágenes íntimas no consensuadas, así como normativas estrictas contra el material de abuso sexual infantil.
El caso ha reavivado el debate global sobre los límites éticos de la inteligencia artificial, la responsabilidad de las empresas tecnológicas y el papel de los reguladores frente a modelos de negocio que priorizan el crecimiento acelerado sobre la protección de los derechos humanos y la seguridad digital.
