El fallecimiento de Ramón Alburquerque a los 76 años, ha reavivado el recuerdo de una figura que dejó una huella profunda en la vida política dominicana, tanto por su trayectoria institucional como por episodios que trascendieron el ámbito político y se instalaron en la memoria colectiva y la cultura popular del país.
Uno de los momentos más recordados de su carrera ocurrió el 25 de enero de 1999, frente a la sede de la Liga Municipal Dominicana (LMD), cuando en medio de una protesta marcada por la tensión política y la presencia militar y policial, Alburquerque pronunció la ya célebre frase: “¡Entren to’, coño!”. Aquel llamado, dirigido a un grupo de seguidores que lo acompañaban, quedó grabado como uno de los episodios más icónicos del discurso político dominicano de finales del siglo XX.
El incidente se produjo en un contexto de crisis institucional dentro de la LMD, provocada por el conflicto entre el Partido de la Liberación Dominicana (PLD) y el Partido Revolucionario Dominicano (PRD) por el control del organismo, en ese momento los peledeístas respaldaban al dirigente reformista Amable Aristy Castro, mientras que el PRD apoyaba a Julio Maríñez, lo que derivó en una fuerte confrontación política y en la ocupación militar de la entidad.
Años después en una entrevista concedida a Diario Libre en 2021, realizada en su despacho de la avenida Abraham Lincoln, Alburquerque ofreció su propia versión de aquel episodio, defendiendo el sentido de su actuación y restando peso a las críticas que calificaron el hecho como violento, según explicó entonces la frase no fue un acto de incitación al desorden, sino una expresión coloquial que reflejaba el ánimo del momento y un llamado simbólico a defender la democracia.
En esa conversación con la periodista Mariela Mejía, el exdirigente afirmó que la acción tuvo un alto respaldo popular y sostuvo que su postura fue posteriormente reinterpretada y utilizada en el discurso político, incluso por el entonces candidato Hipólito Mejía a quien atribuyó el uso de un mensaje similar en su campaña presidencial, Alburquerque insistió en que su intención nunca fue promover la violencia, sino denunciar lo que consideraba actos de corrupción y maniobras políticas que a su juicio despojaban al PRD de cargos obtenidos legítimamente.
Afirmó que volvería a actuar de la misma manera si se tratara de defender derechos y libertades, comparando su accionar con el de figuras históricas como Gregorio Luperón y los Trinitarios a quienes evocó como ejemplos de compromiso y arrojo en momentos decisivos de la historia nacional.
La frase “¡Entren to’, coño!” no solo quedó como una anécdota política sino que fue incluso retomada por el propio Alburquerque años después como parte de la promoción de su precandidatura presidencial para el período 2024-2028 consolidando su estatus como un símbolo de confrontación, desafío y firmeza en la política dominicana.
Con su partida Ramón Alburquerque deja un legado marcado por la controversia, la pasión política y una impronta que trasciende generaciones, recordado tanto por sus aportes institucionales como por un episodio que pasó de la coyuntura política a formar parte de la historia y la cultura popular del país.
