Durante el período 2024-2025 en la República Dominicana se han diagnosticado cerca de 100 casos de cáncer de piel, de acuerdo con datos ofrecidos por el Instituto Dermatológico y Cirugía de Piel Dr. Huberto Bogaert Díaz (IDCP-DHBD) una cifra que pone en evidencia el avance silencioso de esta enfermedad en la población, aunque el número puede parecer limitado, los especialistas advierten que muchos casos no son detectados a tiempo, lo que incrementa el riesgo de complicaciones y reduce las opciones de tratamiento efectivo.
La doctora Luisa González de Bogaert médico cirujano dermatólogo y directora médica de la Clínica de la Piel Dr. Huberto Bogaert, alertó que el cáncer de piel no distingue edad, nivel socioeconómico ni estilo de vida y que en numerosos pacientes se desarrolla sin síntomas evidentes en sus etapas iniciales, esta característica hace que muchas personas no acudan al especialista hasta que la enfermedad ya se encuentra avanzada, lo que impacta negativamente en el pronóstico.

Con más de cuatro décadas de experiencia en el ejercicio de la dermatología, la especialista señaló que en las últimas décadas se ha registrado un aumento significativo de casos, una tendencia que atribuye en gran medida a la exposición prolongada y sin protección a los rayos solares “Con frecuencia los pacientes llegan cuando el cáncer está avanzado y eso cambia completamente el panorama del tratamiento”, explicó, al tiempo que insistió en la importancia de la detección temprana.
Según los expertos la radiación ultravioleta es el principal factor de riesgo ya que provoca daños en el ADN de las células de la piel, lo que puede dar origen a distintos tipos de cáncer cutáneo, incluyendo el melanoma, considerado uno de los más agresivos, este riesgo se incrementa cuando la exposición solar se combina con factores genéticos, como antecedentes familiares de la enfermedad o la presencia de múltiples lunares.
Ante esta realidad los especialistas hacen un llamado a la prevención, recomendando el uso diario de protector solar, evitar la exposición al sol en horas de mayor intensidad, realizar autoexámenes periódicos de la piel y acudir al dermatólogo ante cualquier cambio sospechoso, la detección temprana continúa siendo la herramienta más eficaz para reducir la mortalidad y mejorar la calidad de vida de los pacientes afectados.
