Fri. Jan 23rd, 2026

Cada 21 de enero la República Dominicana se viste de fe, tradición y devoción para conmemorar el Día de Nuestra Señora de la Altagracia, considerada la madre espiritual y protectora del pueblo dominicano, esta fecha declarada día festivo nacional, es una de las celebraciones religiosas más importantes del país y convoca a miles de fieles provenientes de distintas provincias y comunidades del extranjero.

La devoción a la Virgen de la Altagracia tiene raíces profundas en la historia nacional, remontándose al siglo XVI, su venerada imagen que representa el nacimiento de Jesús con la Virgen María inclinada en actitud de adoración, se conserva en la Basílica Catedral Nuestra Señora de la Altagracia ubicada en Higüey provincia La Altagracia, principal epicentro de las celebraciones.

Una jornada de fe y peregrinación

Desde la madrugada del 21 de enero y en muchos casos días antes, peregrinos llegan a pie, en vehículos y en caravanas organizadas hasta Higüey para cumplir promesas, agradecer favores concedidos o elevar plegarias por la salud, la familia, el trabajo y la paz, las calles cercanas a la basílica se llenan de cantos religiosos, rosarios, velas encendidas y expresiones de profunda espiritualidad.

Durante la jornada se celebran misas solemnes, presididas por autoridades eclesiásticas, con la participación de fieles, representantes del Estado, cuerpos diplomáticos y líderes comunitarios, los actos litúrgicos destacan el papel de la Virgen como símbolo de unidad, esperanza y protección del pueblo dominicano

Importancia histórica y cultural

La Virgen de la Altagracia fue proclamada Protectora del pueblo dominicano y su imagen es considerada una de las más antiguas de América, a lo largo de los siglos su devoción ha trascendido el ámbito religioso para convertirse en un símbolo cultural e identitario, presente en hogares, instituciones públicas, escuelas y hospitales.

Además del aspecto espiritual, la celebración tiene un impacto significativo en la vida social y económica de la región Este del país, como comerciantes, hoteles, vendedores ambulantes y servicios de transporte experimentan un notable incremento en la actividad durante esta fecha, impulsado por el flujo masivo de visitantes.

Mensaje de esperanza y unidad

En cada celebración, la Iglesia católica hace un llamado a la solidaridad, la paz, el respeto y la justicia social, recordando los valores cristianos que representa la Virgen de la Altagracia, en un contexto marcado por desafíos sociales y económicos, su festividad se convierte en un espacio de reflexión y renovación espiritual para miles de dominicanos.

El Día de la Virgen de la Altagracia reafirma, año tras año, la profunda conexión entre la fe y la identidad nacional, consolidándose como una de las tradiciones más arraigadas y significativas de la República Dominicana.

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